Ludwig van Beethoven

La historia ha considerado a Ludwig van Beethoven (1770-1827) de diferentes modos: el puente entre los períodos clásico y romántico; un genio atormentado y en constante sufrimiento; y a veces incluso en el mejor compositor de todos los tiempos. Pero al contrario que Bach o Mozart, que han recibido ese mismo elogio, Beethoven hizo todo lo posible por escapar de las convenciones bajo las que se desarrollaba su talento. Su verdadero legado consistió en ser la primera gran figura de la música occidental. Llegó al límite en cada una de las piezas que compuso para ganar los corazones y las mentes de los oyentes que escuchaban su música por primera vez.

Ya adulto, Beethoven fue víctima de una dolorosa afección intestinal, un páncreas hinchado y una cirrosis del hígado. En torno a 1800 empezó a afrontar una de las peores pesadillas de un compositor: estaba perdiendo oído. En lugar de desesperarse, Beethoven se esforzó el doble y se negó a anteponer los caprichos de sus patrones a su propio deseo creativo: «Lo que tengo en el corazón debe salir», escribió en una carta, «y así es como lo escribo».

La carrera de Beethoven pasó por tres etapas diferenciadas. En la primera, donde se enmarca la mayor parte de su trabajo, se incluyen sus dos primeras sinfonías, claramente clásicas vienesas, cuyo sonido recuerda a Haydn. Esta fase llegó a su fin con la Sinfonía nº 3, la Heroica (1804), un hito musical creado originalmente en honor a Napoleón Bonaparte. Superó las barreras de la sinfonía clásica con un final rimbombante y denso. En Viena nunca se había escuchado nada parecido. En el siguiente período, conocido como heroico, compuso algunas de sus obras maestras, incluyendo la ópera Fidelio, algunos conciertos para piano asombrosos y un concierto para violín.

En la etapa final de su vida, que comenzó en torno a 1810, el compositor se fue aislando cada vez más del mundo exterior. Estaba solo, constantemente enamorado y ahogado en la desesperación ante unas condiciones físicas cada vez más dolorosas y una sordera cada vez mayor. Murió en Viena, acompañado de sus amigos, en 1827.

OTROS DATOS DE INTERÉS

1. El padre de Beethoven era un cantante de la corte de Bonn con problemas con el alcohol y algo violento. Cuando Ludwig era sólo un niño intentó convertirlo en un niño prodigio al estilo de Mozart; para ello lo encerraba durante horas en su habitación para que practicara con el clavicordio.

2. En 1802 Beethoven escribió una conocida carta a su hermano llamada «el testamento de Heiligenstadt» en honor al nombre de la ciudad en la que fue escrita; en ella le explicaba con un lenguaje florido y en ocasiones ininteligible que vivía en un constante estado de desesperación y que de no haber sido por su amor por la música y su pasión por la vida seguramente habría acabado suicidándose.

Fuente: Libro "365 días para ser más culto" de David S.Kiddel y Noah D. Oppenheim

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